Las cosas de palacio van despacio… es una frase que escucho con más frecuencia de la que me gustaría pero, por desgracia, la operativa y burocracia en las que se ven inmersas las grandes organizaciones hace que perdamos agilidad y, lo que es peor, el sentido común.
Trabajar por proyectos es algo que surgió con naturalidad en el ámbito de la ingeniería y en las TIC. Trasladar este modelo de trabajo a otros sectores y a la organización de la empresa es una forma de centrar los esfuerzos en un objetivo común, que nos permita ser eficaces; poner en marcha los estándares en gestión de proyectos que nos permitirán ser eficientes; y por último, utilizar las herramientas y recomendaciones de las Buenas Prácticas, que difunden instituciones como el Project Management Institute (PMI®), para no perder el sentido común.
La metodología PRINCE2® propone la gestión por proyectos que, a través de la gestión de programas, facilitará la administración de las empresas para que todos los esfuerzos individuales se integren en la consecución de los objetivos estratégicos de la organización. Esto repercutirá en el empleado, que eres tú, con el rol que desempeñes en ese momento, ya seas el director de proyecto, el ingeniero o el técnico. Te permitirá tener una visión global de los resultados de tu trabajo, y sobre todo, en ese hábitat tendrás menos opciones de perder el norte y la motivación.
La comunidad que difunde el Project Management trabaja por estandarizar y definir unas metodologías que provienen de la práctica, del mundo real donde los proyectos se han cerrado con éxito. Es algo que debemos tener presente para no abrumarnos al enfrentarnos por primera vez a esta materia, y lo que es más importante, en el momento de ponerla en marcha.