Nuevos avances tecnológicos aseguran la sustitución de la tarjeta SIM tradicional (esto es, la tarjeta física) por una nueva SIM virtual que vendrá incorporada en smartphones de generaciones venideras; la eSIM.
Aquél que haya sido usuario de telefonía móvil desde su popularización habrá ido conociendo las diferentes versiones, cada vez más reducidas de tamaño, de este chip que, después de «encoger» a microSIM y nanoSIM, tiene ya sus días contados para finales del presente año 2016.
Esta SIM virtual consiste en una pieza de hardware que viene instalada de fabrica en nuestros «terminales inteligentes» a través de la cual podemos conectarnos a las diferentes redes de cada operador de telefonía.
Hablamos en presente, sí, porque ya existe el Samsung Gear S2 con una versión que trae este tipo de tecnología e incluso el iPad de Apple aunque faltaba una apuesta masiva por parte de las grandes compañías y teleoperadores a nivel global; hasta hace poco, por ejemplo, algunas regiones del planeta como Europa no hemos podido hacer uso de esta tecnología. Por suerte, y gracias al reciente apoyo de Microsoft además de Samsung y Apple, queda confirmada su implantación en todo el planeta; primero en gadgets «inteligentes» de casi todo tipo (relojes, wearables, coches conectados, etc) para llegar, en la segunda mitad de 2016, a las nuevas generaciones de smartphones progresivamente.
¿Cambia algo realmente la aparición de las eSIM?
En teoría con esta nueva tecnología podemos hacer cualquier cambio que se nos antoje y contratar directamente la tarifa que más nos convenga desde nuestro terminal, según el lugar donde nos encontremos: Si, por ejemplo, viajamos de vacaciones al extranjero podemos modificar la tarifa a una que nos beneficie más a modo de «portabilidad exprés». ¿Significa esto que los operadores de telefonía ya no dispondrán de la siempre tan criticada permanencia?
Lo único que sabemos a ciencia cierta es que, después de prácticamente eliminar del mercado a las cámaras fotográficas digitales y los reproductores de MP3, los smartphones sumarán un elemento más a los caídos en batalla a partir de finales de 2016: Las tarjetas SIM.